sábado, 22 de noviembre de 2008

Oración al buen Pastor



¿Dónde pastoreas, pastor bueno, tú que cargas sobre hombros a toda la grey?; (toda la humanidad, que car­gaste sobre tus hombros, es, en efecto, como una sola oveja). Muéstrame el lugar de reposo, guíame hasta el pasto nutritivo, llámame por mi nombre para que yo, oveja tuya, escuche tu voz, y tu voz me dé la vida eterna: Avísame, amor de mi alma, dónde pastoreas.
Te nombro de este modo, porque tu nombre supera cualquier otro nombre y cualquier inteligencia, de tal manera que ningún ser racional es capaz de pronun­ciarlo o de comprenderlo. Este nombre, expresión de tu bondad, expresa el amor de mi alma hacia ti. ¿Cómo puedo dejar de amarte, a ti que de tal manera me has amado, a pesar de mi negrura, que has entregado tu vida por las ovejas de tu rebaño? No puede imaginarse un amor superior a éste, el de dar tu vida a trueque de mi salvación.
Enséñame, pues –dice el texto sagrado–, dónde pasto­reas, para que pueda hallar los pastos saludables y sa­ciarme del alimento celestial, que es necesario comer para entrar en la vida eterna; para que pueda asimismo acudir a la fuente y aplicar mis labios a la bebida divina que tú, como de una fuente, proporcionas a los sedientos con el agua que brota de tu costado, venero de agua abierto por la lanza, que se convierte para todos los que de ella beben en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
Si de tal modo me pastoreas, me harás recostar al me­diodía, sestearé en paz y descansaré bajo la luz sin mez­cla de sombra; durante el mediodía, en efecto, no hay sombra alguna, ya que el sol está en su vértice; bajo esta luz meridiana haces recostar a los que has pastoreado, cuando haces entrar contigo en tu refugio a tus ayudan­tes. Nadie es considerado digno de este reposo meridia­no si no es hijo de la luz y del día. Pero el que se aparta de las tinieblas, tanto de las vespertinas como de las matutinas, que significan el comienzo y el fin del mal, es colocado por el sol de justicia en la luz del mediodía, para que se recueste bajo ella.
Enséñame, pues, cómo tengo que recostarme y pacer, y cuál sea el camino del reposo meridiano, no sea que por ignorancia me sustraiga de tu dirección y me junte a un rebaño que no sea el tuyo.
Esto dice la esposa del Cantar, solícita por la belleza que le viene de Dios y con el deseo de saber cómo al­canzar la felicidad eterna.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Magníficat anima mea Dominum!(Lc 1,46)


Mes de Maria)

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

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Queridos hermanos y hermanas: 1. María, inspirándose en la tradición del Antiguo Testamento, celebra con el cántico del Magníficat las maravillas que Dios realizó en ella. Ese cántico es la respuesta de la Virgen al misterio de la Anunciación: el ángel la había invitado a alegrarse; ahora María expresa el jubilo de su espíritu en Dios, su salvador. Su alegría nace de haber experimentado personalmente la mirada benévola que Dios le dirigió a ella, criatura pobre y sin influjo en la historia.

Con la expresión Magníficat, versión latina de una palabra griega que tenía el mismo significado, se celebra la grandeza de Dios, que con el anuncio del ángel revela su omnipotencia, superando las expectativas y las esperanzas del pueblo de la alianza e incluso los mas nobles deseos del alma humana.

Frente al Señor, potente y misericordioso, María manifiesta el sentimiento de su pequeñez: «Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava» (Lc 1, 46­48). Probablemente, el término griego tapeinosis esta tomado del cántico de Ana, la madre de Samuel. Con él se señalan la «humillación» y la «miseria» de una mujer estéril (cf. 1S 1, 11), que encomienda su pena al Señor. Con una expresión semejante, María presenta su situación de pobreza y la conciencia de su pequeñez ante Dios que, con decisión gratuita, puso su mirada en ella, joven humilde de Nazaret, llamándola a convertirse en la madre del Mesías.

2. Las palabras «desde ahora me felicitaran todas las generaciones» (Lc 1, 48) toman como punto de partida la felicitación de Isabel, que fue la primera en proclamar a María «dichosa» (Lc 1, 45). E1 cántico, con cierta audacia, predice que esa proclamación se irá extendiendo y ampliando con un dinamismo incontenible. Al mismo tiempo, testimonia la veneración especial que la comunidad cristiana ha sentido hacia la Madre de Jesús desde el siglo I. El Magníficat constituye la primicia de las diversas expresiones de culto, transmitidas de generación en generación, con las que la Iglesia manifiesta su amor a la Virgen de Nazaret.

3. «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (Lc 1, 49­50).

¿Que son esas «obras grandes» realizadas en María por el Poderoso? La expresión aparece en el Antiguo Testamento para indicar la liberación del pueblo de Israel de Egipto o de Babilonia. En el Magníficat se refiere al acontecimiento misterioso de la concepción virginal de Jesús, acaecido en Nazaret después del anuncio del ángel.

En el Magníficat, cántico verdaderamente teológico porque revela la experiencia del rostro de Dios hecha por María, Dios no sólo es el Poderoso, pare el que nada es imposible, como había declarado Gabriel (cf. Lc 1, 37), sino también el Misericordioso, capaz de ternura y fidelidad para con todo ser humano.

4. «Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos» (Lc 1, 51­53).

Con su lectura sapiencial de la historia, María nos lleva a descubrir los criterios de la misteriosa acción de Dios. El Señor, trastrocando los juicios del mundo, viene en auxilio de los pobres y los pequeños, en perjuicio de los ricos y los poderosos, y, de modo sorprendente, colma de bienes a los humildes, que le encomiendan su existencia (Redemptoris Mater, 37).

Estas palabras del cántico, a la vez que nos muestran en María un modelo concreto y sublime, nos ayudan a comprender que lo que atrae la benevolencia de Dios es sobre todo la humildad del corazón.

5. Por ultimo, el cántico exalta el cumplimiento de las promesas y la fidelidad de Dios hacia el pueblo elegido: «Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre» (Lc 1, 54­55).

María, colmada de dones divinos, no se detiene a contemplar solamente su caso personal, sino que comprende que esos dones son una manifestación de la misericordia de Dios hacia todo su pueblo. En ella Dios cumple sus promesas con una fidelidad y generosidad sobreabundantes.

El Magníficat, inspirado en el Antiguo Testamento y en la espiritualidad de la hija de Sión, supera los textos proféticos que están en su origen, revelando en la «llena de gracia» el inicio de una intervención divina que va mas allá de las esperanzas mesiánicas de Israel: el misterio santo de la Encarnación del Verbo.
Juan Pablo

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Enseña la Biblia la doctrina de la Trinidad?

. Las referencias trinitarias en el NT Por todo lo que hemos visto en las páginas precedentes no debería resultarnos chocante que el Nuevo Testamento una de manera repetida al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Tal conducta sería ilógica de no creer sus autores en la Trinidad, porque, ¿cuál sería la razón para justificar la presentación conjunta del Dios omnipotente, un mini-dios y una fuerza sin personalidad? No vamos a tratar este tema de manera exhaustiva, pero sí podemos ver algunos ejemplos antes de concluir este capítulo:
Los primeros cristianos utilizaban fórmulas trinitarias. "La bondad inmerecida del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la participación en el Espíritu Santo estén con todos ustedes" (2Cor 13,13) (en la VNM aparece numerado por razones desconocidas como versículo 14).
"Pero ustedes han sido lavados, pero ustedes han sido santificados, pero ustedes han sido declarados justos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con el espíritu de nuestro Dios" (1Cor 6,11) (VNM).
"Un cuerpo hay y un espíritu, así como ustedes fueron llamados en una sola esperanza a la cual fueron llamados; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que es sobre todos y por todos y en todos" (Ef 4,4-6) (VNM).
Aquellos primeros cristianos no se sentían avergonzados de concluir sus cartas, como la Segunda a los Corintios, con una triple invocación en la que se unían el Padre, el Hijo y el Espíritu; tampoco les avergonzaba recordar que toda la labor de salvación en su vida era fruto del Padre, del Hijo y del Espíritu, y sentían un especial orgullo al poder decir que en su vida estaba presente un solo Señor, un solo Espíritu y un solo Padre. Ésa era su experiencia vital y su fe, y jamás se les hubiera podido pasar por la cabeza que el Espíritu que movía a la Iglesia era una simple fuerza activa sin personalidad, y que el Hijo no era sino un dios, un arcángel encarnado.
Los primeros cristianos creían que los carismas entregados a la Iglesia procedían de la Trinidad. No era sólo el testimonio de los apóstoles lo que movía a los primeros cristianos a confirmarse en aquella fe trinitaria, sino también la propia experiencia cotidiana de vida eclesial. Existía en ellos la absoluta convicción de que su vida de fe edificada por los carismas divinos era alimentada por las tres personas de la Trinidad: "Ahora bien, hay variedades de dones, pero hay el mismo Espíritu, y hay variedades de ministerios, y sin embargo hay el mismo Señor, y hay variedades de operaciones, y sin embargo es el mismo Dios quien ejecuta todas las operaciones en todos" (1Cor 12,4-6).
El bautismo en el nombre de la Trinidad. A fin de cuentas, todo lo que hemos visto con anterioridad no tenía nada de extraño para los primeros cristianos. En la enseñanza de los apóstoles se había transmitido la orden dada por el propio Jesús en el sentido de que el sacramento de entrada en la comunión de los creyentes, el bautismo, se celebrara en el nombre común del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: "Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo" (Mt 28,19) (VNM).
Fíjese bien el lector que Jesús no atribuyó nombres distintos a cada una de las tres personas de la Trinidad, sino que enseñó la existencia de un nombre común a los tres. Pero ¿es siquiera verosímil que Dios iba a tener un nombre común con un arcángel y una fuerza que ni siquiera tiene personalidad? Resulta patente que no; como también le resultará seguramente claro al lector, tras la lectura de las evidencias bíblicas indicadas en las páginas anteriores, que la Biblia sí enseña la doctrina de la Trinidad.
3. Conclusión
Al autor de estas líneas, y no dice esto con petulancia, le parece que el concepto de la divinidad que aparece en el Nuevo Testamento es con mucho el más grandioso que podría captar la atención del ser humano. Frente a la grosería de los politeísmos o la frialdad del panteísmo, surge la grandeza moral del monoteísmo. Pero no se trata de un monoteísmo como el islámico (y, en buena medida, el del judaísmo), en el que Dios es un ser lejano e inaccesible a nosotros. El Nuevo Testamento enseña que ese Dios se hizo carne y habitó entre nosotros, que creció como un ser humano, que conoce hasta la fibra más íntima de nuestro ser y que, por ello, hace posible que nos acerquemos a él con toda confianza (Heb 2,17-18; 4,15-16). Este mismo Dios, lleno de amor y compasión, no retrocedió ante nada en favor nuestro, hasta el punto de verse injustamente juzgado, escarnecido, escupido, torturado, condenado y, finalmente, muerto en uno de los suplicios más terribles que ha ideado el ser humano: la cruz.
Pero la muerte no podía contener al autor de la vida (He 3,15) y, vuelto de entre los muertos, provocó entre sus discípulos una convicción más firme aún de que era su Señor y su Dios (Jn 20,28).
Aquello no era el final, sino casi el principio. El Espíritu Santo enviado por el Padre ha guiado desde entonces a la Iglesia redimida por la sangre del Hijo. La ha impulsado, le ha dado dones y carismas, ha intercedido por ella. La misma vida eclesial sería inconcebible sin su presencia continua.
Frente a estas realidades gloriosas, las sectas ofrecen un panorama que, en realidad, arranca de concepciones paganas: Jesús fue sólo un hombre o, como mucho, un arcángel, un dios. Su obra fue de mucho menos valor del que señalan las Escrituras, e incluso necesita ser enmendada por las revelaciones de los profetas o mesías de turno.
El Espíritu Santo es una mera fuerza, como la electricidad. Un impulso desprovisto de razón o personalidad que, en la mayoría de las teologías de las sectas, ya no actúa en medio del pueblo de Dios.
Puede que a alguien le resulte consoladora una visión tan patética, tan capitidisminuida, tan tergiversada del Dios de la Biblia. Al que escribe estas líneas, sin embargo, le atrae más la gloriosa realidad que sólo hemos podido ver a vuelo de pájaro en las páginas anteriores. Le convence más el Dios de amor encarnado que el arcángel enviado en sustitución de Dios a salvarnos. Le conmueve más el Dios-Espíritu Santo que intercede por él con gemidos indecibles (Rom 8,26-27) que esa fuerza activa impersonal que, a semejanza de la electricidad, ni siente ni padece y se mueve ciega y sin saber adónde la llevan. A ese Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea la gloria por los siglos de los siglos.

Vivid vuestra consagración



MI CORAZÓN SERÁ VUESTRO REFUGIO
9 de noviembre de 1975.

"(...) Has sido elegido por Mí misma para hacer comprender a todos _sobre todo a tus hermanos Sacerdotes_ las riquezas y las maravillas de mi Corazón Inmaculado.

En Fátima he señalado mi Corazón Inmaculado como medio de salvación para toda la Humanidad. He trazado el camino del retorno a Dios. No he sido escuchada.

Ahora quiero ofreceros mi Corazón Inmaculado como vuestro único refugio en los momentos tan dolorosos que os esperan.

Día tras día aumentarán vuestros sufrimientos: la crisis actual de mi Iglesia se acentuará hasta la abierta rebelión por parte, sobre todo, de uchos hijos míos que participan en el Sacerdocio de mi Hijo Jesús. La oscuridad, que ya ha aumentado tanto, se hará noche profunda sobre el mundo.

El ateísmo marxista lo contaminará todo; niebla venenosa penetrará en todos los ambientes y llevará a muchos hijos míos a la muerte en la fe.

Subvertirá las verdades contenidas en el Evangelio. Negará la naturaleza divina de mi Hijo y el origen divino de la Iglesia; sobre todo, amenazará su estructura jerárquica e intentará derribar la Piedra sobre la que el edificio de la Iglesia está construido.

Éste es el momento en que quiero derramar sobre todos mis hijos la misericordia de mi Corazón Inmaculado para salvarlos con mi amor materno, que siempre comprende, socorre y perdona.

Yo misma quiero actuar a través de vosotros, mis Sacerdotes predilectos.
Para que pueda hacerlo, debéis ofrecerme vuestra plena disponibilidad. Podré obrar tanto más en vosotros cuanto más os dejéis poseer por mi dulce acción de Madre.

Esto lo hacéis con vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado; es el único acto necesario para formar parte de mi Movimiento Sacerdotal.

Hacedla, renovadla a menudo, pero sobre todo, hijos, vivid vuestra consagración.

¡Cuánto consuelo dais a mi Corazón dolorido cuando en vuestros encuentros, reunidos en la Concelebración, todos juntos renováis el acto de Consagración a mi Corazón Inmaculado!

Si vivis vuestra Consagración, vuestra vida será verdaderamente transformada: os habituaré a mi modo de ver, de sentir, de orar, de amar.
Os comunicaré mi espíritu y os haré cada vez más pequeños, sencillos y humildes.
Os llevaré a confiar siempre y sólo en Dios. Y cuanto más aumente la duda y la negación, tanto más encontraréis solo en Él vuestra certeza y seréis sus testigos.
Os haré amar mucho a la Iglesia. Hoy la Iglesia atraviesa momentos de grandes sufrimientos porque cada vez es menos amada por sus hijos.
Muchos la quieren renovar y purificar sólo con la crítica, con ataques violentos a su institución. ¡Nada se renueva ni se purifica sin amor!
Os haré amar al Papa con un amor filial y profundo; la Madre os conducirá a llevar con Él la Cruz yi a compartir sus sufrimientos.
¿Dónde están ahora los Sacerdotes cercanos a este primer Sacerdote, a este primer hijo que la Madre ama con ternura particular?
Sed vosotros, Sacerdotes consagrados a mi Corazón Inmaculado, los más cercanos al corazón del Papa.
Orad por Él, sufrid con Él, estad siempre con Él. Escuchadlo, praticad cuanto os indique, propagad su desoída enseñanza.
En la hora de la noche más profunda será ella la única Luz encendida. Vosotros seréis iluminado por esa Luz, y conducidos por Mí, la difundiréis en todo el mundo invadido por las tinieblas.
Y será también con el arma de vuestra fidelidad con la que Yo combatiré y vencerá en la batalla.

Por esto, hijos, os invito a refugiaros completamente en mi Corazón Inmaculado."

EL VERDADERO AMOR

AMATE, AMA, Y DEJATE AMAR
RESPETATE Y RESPETA
PEDÍ PERDÓN Y PERDONÁ
NO LLENES DE RENCOR EL CORAZÓN DE LOS DEMÁS.
NO TE DEJES GANAR POR EL ORGULLO, NI POR TU AMOR PROPIO HERIDO.
SONREÍ.
NO TE DE VERGUENZA DECIRLE A LOS QUE AMAS, QUE LOS AMAS.
NO TE DE VERGUENZA DARLE UN BESO A TUS PADRES, A TUS HIJOS.
SI TENÉS NOVIO/A CUIDALO/A. DATE TIEMPO PARA APRENDER A AMARLE COMO CORRES-PONDE. NO TE APURES, PORQUE HAY TIEMPO. NO USES A LOS DEMÁS Y NO TE DEJES USAR, PORQUE NI VOS NI ELLOS SON OBJETOS, SINO PERSONAS.
NO TE VIOLENTES NI VIOLENTES A LOS DEMÁS.
SI NO TE SENTISTE AMADO NO POR ESO TENÉS QUE VENGARTE SINO DEJARTE AMAR Y VOS TAMBIÉN VAS A AMAR.
INTENTALO.

domingo, 16 de noviembre de 2008

María en la Anunciación


El Padre de las Misericordias quiso que precediera a la Encarnación la aceptación de parte de la Madre predestinada, para que así como la mujer contribuyó a la muerte, así también contribuirá a la vida. Lo cual vale en forma eminente de la Madre de Jesús, que dio al mundo la vida misma que renueva todas las cosas y que fue adornada por Dios con dones dignos de tan gran oficio. Por eso, no es extraño que entre los Santos Padres fuera común llamar a la Madre de Dios toda santa e inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu Santo y hecha una nueva criatura. Enriquecida desde el primer instante de su concepción con esplendores de santidad del todo singular, la Virgen Nazarena es saludada por el ángel por mandato de Dios como "llena de gracia" (cf. Lc., 1,28), y ella responde al enviado celestial "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc., 1,38). Así María, hija de Adán, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y abrazando la voluntad salvífica de Dios con generoso corazón y sin impedimento de pecado alguno, se consagró totalmente a sí misma, cual, esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, los Santos Padres estima a María, no como un mero instrumento pasivo, sino como una cooperadora a la salvación humana por la libre fe y obediencia. Porque ella, como dice San Ireneo, "obedeciendo fue causa de la salvación propia y de la del género humano entero". Por eso, no pocos padres antiguos en su predicación, gustosamente afirman "El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; lo que ató la virgen Eva por la incredulidad, la Virgen María lo desató por la fe" ; y comparándola con Eva, llaman a María Madre de los vivientes, y afirman con mayor frecuencia "La muerte vino por Eva; por María, la vida". (Lumen Gentium, 56) .



Dios te salve, llena de gracia. Y en verdad que es llena de gracia, porque a los demás se da con medida, pero en María se derramó al mismo tiempo toda la plenitud de la gracia. Verdaderamente es llena de gracia aquella por la cual toda criatura fue inundada con la lluvia abundante del Espíritu Santo (SAN JERÓNIMO, Sermón sobre la Asunción de la Virgen). Estas palabras, el Señor es contigo, son las más excelsas que se le podían haber dicho. Con razón, pues, el Ángel reverencia a la Virgen, por ser Madre del Señor, y Señora por tanto. Y le es muy propio el nombre de María, que en siríaco quiere decir «Señora» (SANTO TOMÁS, Sobre el Avemaría, 1. c., p. 183). Porque sólo Ella conjuró la maldición, trajo la bendición y abrió la puerta del paraíso. Por este motivo le va el nombre de «María», que significa «estrella del mar»; como la estrella del mar orienta a puerto a los navegantes, María dirige a los cristianos a la gloria (SANTO TOMÁS, Sobre el Avemaría, 1. c., p. 185). Fue enviado el Ángel, dice el Evangelio, a la Virgen. Virgen en su cuerpo, virgen en su alma, virgen por su decisión, virgen, finalmente, santa en el cuerpo y en el alma; no hallada recientemente y por casualidad, sino elegida desde la eternidad, predestinada y preparada por el Altísimo para El mismo, guardada por los ángeles, designada anticipadamente por los padres antiguos, prometida por los profetas (SAN BERNARDO, Homilía. sobre la Virgen Madre, 2).

El perdón

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


Queremos ayudarlo a que usted aprenda a perdonar, porque perdonando será una persona mucho más feliz. En la vida humana es normal que existan errores, defectos y roces que nos afectan. Estar preparados para vivir es aprender a decir ¡BORRÓN Y CUENTA NUEVA!, es comprender la naturaleza humana y saber que el fallo es parte de ella y que no todo el mundo siempre está dispuesto a hacer el bien.

Hacer el bien no es igual para todos. Sí, es cierto que hay un bien objetivo; la forma de realizarlo es diferente. Depende de tantos factores: experiencias, conocimientos, etc. Hay criterios diferentes, porque hay distintas maneras de pensar. Hay quienes creen hacer el bien y de hecho lo están realizando al nivel de su conciencia, pero en la forma de hacerlo están fallando. Aun cosas hechas con la mejor intención no son hechas objetivamente de acuerdo con el bien y la moral. Debemos ser realistas y estar preparados para comprender.

Lo ideal sería que las cosas negativas que nos ocurren pudiésemos borrarlas de nuestra mente y no permitir que nos hiciesen daño. El ser humano es mucho más delicado que una computadora; hay muchos condicionamientos y circunstancias externas que afectan nuestro comportamiento.

Dios, que sí conoce la naturaleza humana, comprende. Por eso en la cruz lanzó esta frase: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Lo que significa: A pesar de todo, sigue amándolos - a mis enemigos, asesinos, a aquellos que me están crucificando en estos momentos - sigue amándolos. Esta naturaleza humana nuestra está tan corrupta que es "normal", por desgracia, que el hombre haga daño. El ambiente social fácilmente contamina a cualquiera. Muchas de las cosas malas que hacemos son por ignorancia y por las circunstancias que nos llevan a ello. Dios nos perdona, pero también nos pide que perdonemos "70 veces 7".

Queremos sugerirle los siguientes pasos que lo ayudarán a perdonar:

1.- Sea realista y comprenda que la naturaleza humana está muy corrupta por el pecado y que los verdugos también son víctimas. Muchas veces no sabemos cómo luchar contra nuestros primitivismos: esos instintos no moldeados que a veces florecen y hacen daño. Pero pensemos que otras veces fuimos nosotros los que hicimos daño. Es el mundo en que vivimos y debemos efectuar la operación de "BORRÓN Y CUENTA NUEVA".

2.- Cuando le ofendan, sea muy fuerte. En este mundo el débil la pasa muy mal. ¿Sabía usted que cuando a uno le ofenden, es uno mismo el que permite que la ofensa llegue a lo más profundo del alma? Si usted quiere, la ofensa quedará en la periferia de su ser. No esté rumiando su resentimiento y golpeando su auto-imagen. Sea muy fuerte y olvide.

3.- Analice si en lo que le han dicho hay algo de cierto. Muchas veces nuestras grandes verdades vienen de quienes dicen ser nuestros enemigos. Algunos de ellos se hacen "especialistas" en encontrar nuestros defectos y sin ningún reparo nos lanzan nuestras fallas. Y, a veces, tienen mucha razón.

4.- Una prueba de amor es orar y bendecir a quien nos ha hecho daño. Bombardéelo a fuerza de oración. Así él no le hará daño y usted será santo gracias a él. Vea también lo positivo que tiene esa persona, sus cualidades, su parte buena. AME A PESAR DE TODO, COMO LO HACE DIOS CON NOSOTROS.

5.- ¡Olvide! Entierre eso ya. No esté comentando con todo el mundo lo que le hicieron. Jesús nos enseñó un camino maravilloso: perdonar y olvidar enteramente lo malo. Él nunca tuvo resentimientos. ¿Quiere conservar su paz y su salud mental, el amor en su corazón? En verdad, ¿quiere amarse? Olvide, tenga muy mala memoria.

6.- Usted tiene derecho a defender su dignidad, a hablar con la persona y aclarar las circunstancias, pedirle una explicación sin alterarse. Pero no caiga en la grosería.

7.- Ore al Señor. Pídale protección a Dios cuando el rencor venga a su mente. Jesús sana su corazón herido. Pídale que la sangre de Cristo limpie su corazón como si esto fuera una infección. Construya una barrera interior que rechace el pecado. Ore por su enemigo y... olvide para siempre.

El camino de la sabiduría tiene un nombre: el perdón. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!

jueves, 13 de noviembre de 2008

María



La Madre del Mesías en el Antiguo Testamento


Noviembre mes de Maria( en el Hemisferio su)



La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento y la venerable Tradición, muestran en forma cada vez más clara el oficio de la Madre del Salvador en la economía de la salvación y, por así decirlo, lo muestran ante los ojos. Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de la Salvación en la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo al mundo. Estos primeros documentos, tal como son leídos en la Iglesia y son entendidos bajo la luz de una ulterior y más plena revelación, cada vez con mayor claridad, iluminan la figura de la mujer Madre del Redentor; ella misma, bajo esta luz es insinuada proféticamente en la promesa de victoria sobre la serpiente, dada a nuestros primeros padres caídos en pecado (cf. Gen., 3,15). Así también, ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emmanuel (Is., 7,14; Miq., 5,2-3; Mt., 1,22-23). Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de El esperan con confianza la salvación. En fin, con ella, excelsa Hija de Sión, tras larga espera de la primera, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne. (Lumen Gentiun, 55)

IMPRECIONANTE

El Corazon de Jesus palpita por vos a cada momento en el Sagrario,no dejos hoy de visitarlo

SUPERATE

Supérate y lucha por tus ideales. No decaigas por un error. Hazte fuerte y sigue adelante. De los tropiezos has de aprender y con ellos te has de fortalecer. No detengas tu caminata por una piedra que por tu vida puede pasar. Cumple tus metas, realiza tus sueños y no te rindas por un perdedor que te quiso decir que lo blanco es negro. No mires los fracasos ya vividos. No vivas del pasado perdido. Ocúpate del presente que está en tus manos y no dejes pasar el tiempo por estar esperando. Observa que el futuro se acerca, en un abrir y cerrar de ojos está a la vuelta. Esfuérzate en esta vida que te acecha con la vista en lo alto, persiguiendo tus metas. Sólo quien es capaz de superarse a sí mismo puede conseguir lo que se propone.
http://es.youtube.com/watch?v=NiibzSU4sYw&feature=related

Tu puedes

Supérate y lucha por tus ideales. No decaigas por un error. Hazte fuerte y sigue adelante. De los tropiezos has de aprender y con ellos te has de fortalecer. No detengas tu caminata por una piedra que por tu vida puede pasar. Cumple tus metas, realiza tus sueños y no te rindas por un perdedor que te quiso decir que lo blanco es negro. No mires los fracasos ya vividos. No vivas del pasado perdido. Ocúpate del presente que está en tus manos y no dejes pasar el tiempo por estar esperando. Observa que el futuro se acerca, en un abrir y cerrar de ojos está a la vuelta. Esfuérzate en esta vida que te acecha con la vista en lo alto, persiguiendo tus metas. Sólo quien es capaz de superarse a sí mismo puede conseguir lo que se propone.
http://es.youtube.com/watch?v=NiibzSU4sYw&feature=related

San Martín de Tours

San Martín de Tours, Santo Patrono de la Ciudad de Buenos Aires
11 de Noviembre


El Santo Obispo de Tours poseyó los tres modelos de santidad conocidos en el Mundo Antiguo, la del asceta que se despoja de todo lo mundano para entregarse por entero a Dios, la del hombre de gobierno que ordena todo en procura del reino de Cristo y lo demás lo recibe por añadidura, y la del celo apostólico y misional. Todas sus obras las realizó en permanente unión a los misterios del Señor por medio de la vía más eficiente: la oración.
Hijo de un tribuno romano, San Martín de Tours nació en Sabaria, actual territorio de Hungría, hacia el año 316. Siendo todavía niño, su familia regresó a la península itálica para establecerse en la ciudad de Pavía, donde fue inscripto como catecúmeno. Sin embargo, al igual que su padre, sintió la vocación militar, razón por la cual, a los 15 años de edad se enroló en el ejército de Roma, siendo destinado a la caballería de la Guardia Imperial.
De soldado del César a soldado de Cristo
Habiendo sido enviado su regimiento a la Galia, atravesaba en una fría noche de invierno las puertas de la ciudad de Amiens, cuando un individuo extremadamente pobre se acercó a su caballo y le pidió una moneda. San Martínbuscó en sus alforjas y al no encontrar ninguna, desmontó y tomando su capa, la cortó en dos pedazos con su espada, dándole uno al mendigo y quedándose el otro para sí. Una vez en las barracas del cuartel romano, Martín debió soportar las burlas de sus compañeros, pero esa misma noche tuvo su recompensa: en sueños se le apareció Nuestro Señor Jesucristo vistiendo el trozo de capa que había entregado como limosna.

El Greco - San Martín y el Mendigo - 1597-99 - Galería Nacional de arte, Wahington DC
A los 18 años, el joven soldado sintió la necesidad de ser bautizado y, poco después, un hecho asombroso lo llevó a abandonar la milicia para abrazar la vida religiosa.Era emperador de Roma por esos días el césar Juliano, conocido en la historia por el apodo de “Apóstata”, ya que habiendo conocido el cristianismo por intermedio de los herejes arrianos, intentó instaurar nuevamente el culto pagano. Corría el año 356, cuando las hordas bárbaras de salios y camavios penetraron en territorio galo, arrasando todo a su paso. Los romanos concentraron sus fuerzas en Worms y hasta allí se encaminó Juliano, para entregar a sus tropas el incentivo en dinero con el que las mismas eran animadas. Al llegar el turno de San Martín, éste miró al emperador y sin aceptar la dádiva exclamó: “Hasta ahora, César, he luchado siempre a tu servicio, permíteme hacerlo a partir de ahora por Dios. Quien desee continuar a tu servicio acepte entonces tu donativo; yo soy soldado de Cristo. No me es lícito seguir en el ejército.” A ello respondió el emperador: “Tu actitud, mi querido Martín, más parece miedo a la batalla que convicción religiosa; tu sabes que los bárbaros nos atacarán mañana. Sabes que debemos responder con contundencia porque la seguridad del imperio peligra. Dices ser cristiano, es decir que eres un cobarde. Tienes miedo de enfrentar al enemigo.”
Martín sabía que además de buen comandante, Juliano era enemigo del cristianismo y que si titubeaba, sus compañeros no sólo se reirían de él sino del mismo Cristo, razón porla cual, solicitó que le permitiesen formar en la primera fila, sin armas ni escudo ni yelmo. “... así mi internaré tranquilo entre los bárbaros, demostrándote mi valor y fidelidad y que lo único que temo es derramar sangre de otros hombres.” Por la mañana, cuando la batalla estaba a punto de comenzar, los bárbaros enviaron un parlamentario y pidieron la paz. Los anales atribuyeron la victoria a Juliano, pero algunos legionarios manifestaron que el enemigo había entrado en pánico al enterarse que, seguros del triunfo, había soldados que marcharían a combatir sin armamentos.
Sus primeros pasos sacerdotales
Obtenida su licencia y liberado del ejército, Martín se trasladó a Poitiers para unirse a losseguidores de San Hilario, a quien ayudó a exorcizar a numerosos poseídos en aquella ciudad. Fue el mismo Santo el que le ordenó sacerdote y le indicó, con su ejemplo, el camino a seguir.
San Martín regresó por un tiempo a su ciudad natal y desde allí pasó a Milán primero, y a una isla cercana a Génova después, para llevar vida de ermitaño, en silencio y oración. Al cabo de un tiempo, regresó a Poitiers llamado por San Hilario. En la ciudad cercana de Ligugé fundó el que sería el primer monasterio de Francia y un verdadero semillero de obispos y sacerdotes defensores de la ortodoxia católica, desde donde su fama comenzó a extenderse por toda la Galia mientras se le unían los primeros discípulos.
Apóstol y misionero de las Galias
Ordenado Obispo de Tours en el año 371, fijo allí su residencia fundando el monasterio Marmontier, al tiempo que emprendía numerosos viajes misionales evangelizando la regióny poniendo en funciones las primeras parroquias rurales. Simultáneamente emprendió una ardua lucha contra el paganismo, la adoración de símbolos falsos y los cultos druídicos, sumamente extendidos por aquellas comarcas. En su afán de difundir el Cristianismo debió enfrentar a numerosos enemigos que intentaron obstaculizar su accionar, en especial los amantes de las riquezas y el lujo, que no veían con buenos ojos su ejemplo de austeridad.
Al ser nombrado obispo de Tours, San Martín intentó rechazar el nombramiento por considerarse indigno, escondiéndose de quienes lo buscaban en el interior de un granero. Ocurrió que un ganso comenzó a dar fuertes graznidos, delatando la presencia del Santo. Otro día intentó cortar una encina adorada por los paganos y estos le dijeron que se lo permitirían siempre y cuando el árbol cayese sobre él. Así lo hizo el sacerdote y cuando hubo terminado de cortar, viendo que la encina se le venía encima, alzó su brazo, hizo la señal de la cruz y el árbol cayó sin tocarlo.
Su muerte, veneración y culto
San Martín de Tours falleció el 8 de Noviembre en Candes, Turena, en el año 397, a los 81 años de edad. Murió apaciblemente, recostado en el suelo sobre cenizas, confortable cama ante los ojos del Altísimo, y supo rechazar violentamente al demonio que intentó en aquel trance tentar su trasparente alma. Sus restos fueron conducidos al sepulcro en solemne procesión, escoltados por una guardia de honor de más de 2000 de sus monjes. Suepiscopado marca el triunfo del cristianismo en el Oeste de las Galias y su tumba no tardó en convertirse en centro de peregrinación. Su fiesta se celebra el 11 de Noviembre. Es santo de los soldados, de los artistas, de los tejedores y fabricantes textiles –junto a San Francisco de Asís– y Patrono de Francia y Hungría, además de varias ciudades, entre ellas Amiens, París, Utrech, Aviñon y Buenos Aires.
Su biografía fue reseñada por su discípulo Sulpicio Severo en su célebre “Vida de San Martín”. Allí nos habla de su talla fuera de lo normal, de su apostura marcial y su forma de predicar, que más perecían arengas militares que homilías. Con ellas acusó a emperadores, reprimió a herejes y defendió a menesterosos, obrando varios milagros, entre ellos la resurrección de algunos muertos. El propio San Martín solía mostrar orgulloso las numerosasheridas adquiridas en el campo de batalla durante sus veinticinco años de servicios y ese temperamento militar fue el que le ganó el apodo de “Apóstol de las Galias” ya que nadie había hecho tanto por la Francia Católica hasta entonces. Por esa causa San Gregorio de Tours lo invoco como “Patrón especial del mundo entero”.
Patrono de Buenos Aires
La Iglesia de San Martín de Tours en Buenos Aires, ubicada en la calle y al lado del colegio que llevan su nombre
Un hecho sumamente curioso llevó a que San Martín fuera designado patrono de la capital argentina. En junio de 1580, a poco de fundada la ciudad por segunda vez, sus autoridades, encabezadas por los cabildantes, los alcaldes de Hermandad, y los representantes del clero, se reunieron en el Cabildo para designar al Santo bajo cuya protección iban a colocar al incipiente poblado.
En la oportunidad, se pusieron los nombres de los “candidatos” dentro de una galera y llamaron a un niño para que extrajera uno. El nombre que salió fue el de San Martín de Tours, a lo que las autoridades hispanas pusieron “peros”. “¡Un santo francés jamás!”. La operación se repitió y el nombre de Martín volvió a salir consecutivamente dos veces más. No quedaron dudas de que el Santo de las Galias debía ser el patrono de Buenos Aires.
Como dice el poeta Francisco Luis Bernárdez en su Oración a San Martín, éste, “no teniendo con qué socorrer al mendigo, como aquella causa era justa, desenvainó la espada que llevaba al cinto, rasgó por el medio su capa, le alargó la mitad y siguió su camino, llevando la otra mitad para cubrir espiritualmente al pueblo argentino, que, con el andar de los años, había de nacer aquí, donde nacimos”.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Una reina vive las cosas del amor como toda una mujer



Una reina que vive las cosas del amor como toda mujer
Sofía la reina de España nos contó su vida en un libro muy interesante, pues con frecuencia uno se imagina que el ser reina no tiene que vivir como nosotros situaciones de mujer como en todo matrimonio.
El libro se titula "La Reina".
En el mismo nos cuenta sus relaciones con el rey y el amor entre rey y reina y leyéndolo nos damos cuenta que a ellos les pasan las mismas cosas que a cualquier matrimonio.
Sobre el amor nos dice:.........nace, crece, evoluciona, madura, cambia con el paso del tiempo de todos los colores como en un viaje que hagan dos personas, porque eso son los esposos: dos compañeros de viaje.
Nos dice que cuando tienen que discutir, discuten.
No hay incomunicación y nos señala que él, el esposo, es el monarca. Ella no se siente monarca; si se siente esposa de un rey y por ello soy la reina.
Pero lo de reina me viene porque él es el rey, no porque yo me sienta soberana. El monarca, el soberano es él.
Él toma decisiones de estado, yo no, pero la corona la llevamos los dos y también nuestros hijos.
Como se llevan las cosas, y como son las cosas en toda familia.
Cualquiera que los haya visto en la televisión notará que la transmisión de imagen de matrimonio y de familia respira un aire de autenticidad.
El amor que se tienen, lo manifiestan con sus actos, con sus gestos.
Son ejemplo de vida familiar a pesar de ser reyes.
En el mismo libro también relata, que no se parecen en nada.
No son nada iguales. Tienen caracteres totalmente distintos.
Ni siquiera les gustan las mismas cosas, ni tienen las mismas aficiones.
Señala que él es extravertido, en cambio ella es reservada.
El es un hombre atrevido, ella en cambio es tímida.
Y seguramente, como dice ella, el rey se morirá sin conocer la vergüenza, en cambio ella, morirá con miedo de abrir la boca.
Él es intuitivo y yo soy lógica.
Nos llama la atención esto último, porque por regla general la intuitiva acostumbra ser toda mujer. En cambio el hombre usa más la lógica para ordenar sus actos, es más razonable. Razona más las cosas.
En cambio la mujer se deja llevar más por el instinto.
Cuidado cuando la mujer te dice: este hombre no me gusta. Yo aprendí en carne propia hacerle caso a mi mujer.
Pues bien, los reyes de España, hasta en esto son originales. Es al revés.
El intuye y ella razona.
Con respecto a las bodas de sus hijos, esta señora nos dice que, las bodas pertenecen a las vidas propias de sus hijos.
Ellos deben ser los que eligen, ellos deben ser los que deciden.
Allí ni el padre, ni la madre, ni nadie puede forzar.
Si lo hacemos entramos a estropear la cosa.
Como verán este libro fue escrito antes que sus dos hijas e hijo se casaran. Y ahora que sabemos todos el como fue la elección del cónyuge vemos con claridad la firmeza de actitud de la reina Sofía.
Sus hijas y su hijo eligieron ellos con quien querían casarse.
Los tres eligieron libremente a su cónyuge.
Sus casamientos fueron testimonio de lo que antes su madre, la reina, ya nos había dicho en su libro.
Ese testimonio de un rey y una reina hace mucho bien, pues no podemos dejar de comparar con otras coronas, donde el testimonio de vida, nada es para ponerlo de ejemplo.
Un aire de autenticidad, un aire de cosa autentica, respira todo el libro.
Es para tenerlo en cuenta si en algún momento uno tiene que quedar bien con alguien. A veces uno no sabe que libro comprar.
Este hace quedar bien a cualquiera y además tiene lo interesante, lo original que lo escribe una mujer que además es reina.
Una reina que vive las cosas del amor como toda mujer.
Que enfrenta las cosas familiares, como toda mujer.
Que discute con su esposo, como toda mujer que se aprecie.
En una palabra "La Reina", es un libro lleno de vida.
Lleno de esa vida que cada uno de nosotros vive en su casa: sin ninguna corona, pero que lo vives como toda familia.
Bueno será que terminemos esta pequeña reflexión sobre una reina que es por encima de toda señora de si misma, que es como decir una señora mujer.
¿Saben cómo se conocieron Sofía y Juan Carlos?
Asistían a una boda real cuando eran dos jóvenes.
Al finalizar la fiesta algunos organizaron una salida nocturna y fueron a parar a un cabaret donde se ofrecían espectáculos de striptees.
En un momento dado la joven Sofía se levantó, pidió disculpas, manifestó que este lugar no era para ella y se dispuso a irse. En ese instante también el joven Juan Carlos se levantó y manifestó con voz firme, que él no podía permitir que una princesa se fuera sola.
Así se conocieron y así empezaron a enamorarse y terminaron amándose como se aman hoy.
Son un testimonio vivo del como debe vivirse el amor, aunque sean reyes.

Salvador Casadevall
salvadorcasadevall@yahoo.com.ar